¿Por qué el Comendador Fernán Gómez de Guzmán es considerado el villano principal de Fuenteovejuna de Lope de Vega?
Siglo de Oro Prosa

¿Por qué el Comendador Fernán Gómez de Guzmán es considerado el villano principal de Fuenteovejuna de Lope de Vega?

Temas y motivos · Lope de Vega
Carmen Ruiz
4 min de lectura · 20 May 2026

En Fuenteovejuna (publicada hacia 1619), Lope de Vega construye a Fernán Gómez de Guzmán como uno de los antagonistas más contundentes del teatro del Siglo de Oro. El Comendador es el señor feudal del pueblo de Fuenteovejuna y miembro de la Orden de Calatrava, una posición que le otorga autoridad militar, jurídica y social sobre sus súbditos. Lope no lo convierte en villano por capricho: su carácter tirático está justificado dramáticamente acto a acto.

El abuso del poder como rasgo definitorio

Desde su primera aparición, el Comendador deja claro que entiende su rango como una licencia para hacer lo que le plazca. Trata a los vecinos del pueblo no como personas con derechos sino como posesiones. Exige tributos, requisas y servicios sin respetar las leyes ni las costumbres que regulaban las relaciones entre señores y vasallos en la Castilla del siglo XV —periodo en el que está ambientada la obra, durante el reinado de los Reyes Católicos—. Esta conducta señorial arbitraria establece desde el principio que el Comendador no reconoce límite moral alguno a su autoridad.

La violencia contra las mujeres del pueblo

El eje central de la villanía del Comendador es su acoso y agresión sexual a las mujeres de Fuenteovejuna. Laurencia —joven del pueblo que mantiene una relación amorosa con Frondoso, un labrador— es su víctima más destacada. A lo largo de la obra, el Comendador persigue a Laurencia de forma reiterada y, en uno de los momentos de mayor tensión dramática, la rapta el mismo día de su boda con Frondoso. Cuando Laurencia escapa y regresa al pueblo con signos evidentes de haber sido maltratada, su intervención ante los hombres del concejo —reprochándoles su cobardía con una intensidad que rompe todos los convencionalismos de la época— es el detonante inmediato de la rebelión popular.

La humillación de los hombres del pueblo

Lope subraya que la tiranía del Comendador no es solo sexual: también humilla deliberadamente a los hombres del pueblo. Frondoso, al intentar defender a Laurencia del acoso del señor, queda en una situación de extremo peligro. El alcalde Esteban —padre de Laurencia— recibe públicamente un trato vejatorio que ataca su honor, un valor central en la cosmovisión del teatro áureo. En una sociedad en la que el honor era el fundamento de la identidad social, estas humillaciones son tan graves como las agresiones físicas.

Un villano que concentra todos los abusos del poder feudal

Lo que hace del Comendador un villano especialmente poderoso desde el punto de vista dramático es que Lope no lo individualiza como un monstruo aislado: lo convierte en la encarnación de un sistema de dominación injusto. Sus crímenes no son excesos personales tolerados por un orden justo —los Reyes Católicos, que aparecen en la obra como símbolo de la justicia legítima, ni siquiera están informados de lo que ocurre en el pueblo—. Son la consecuencia lógica de un poder sin control ni contrapeso. Por eso la respuesta al Comendador no puede ser individual: solo puede ser colectiva.

La muerte del Comendador y la respuesta colectiva

El pueblo entero —hombres, mujeres, ancianos y jóvenes— asalta la casa del Comendador y lo mata. Cuando el juez enviado por los Reyes interroga a los vecinos uno por uno para identificar a los culpables, todos y cada uno responden lo mismo: Fuenteovejuna lo hizo. Esta respuesta unánime es la consecuencia directa de que el Comendador haya convertido su tiranía en un crimen contra toda la comunidad, no solo contra individuos aislados. Sin la acumulación de abusos del Comendador, no existe ni la rebelión ni el célebre grito colectivo que da su significado a toda la obra.

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