La escena final ante los Reyes Católicos y el perdón real — Acto III, escena del juicio ante Fernando e Isabel
Siglo de Oro Prosa Section 21 / 28

La escena final ante los Reyes Católicos y el perdón real — Acto III, escena del juicio ante Fernando e Isabel

Ensayo argumentativo · Lope de Vega
Carmen Ruiz
6 min de lectura · 9 Jun 2026

1. Resumen

En esta escena que cierra el Acto III de Fuenteovejuna, los villanos de la localidad cordobesa comparecen ante los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, para responder por el asesinato colectivo del Comendador Fernán Gómez de Guzmán. El juez pesquisidor enviado previamente informa de que no ha logrado obtener confesión individual: todos los interrogados —incluidos niños y ancianos sometidos a tormento— han respondido únicamente «Fuenteovejuna lo hizo». Ante la imposibilidad de determinar un culpable concreto y considerando los abusos tiránicos del Comendador, los Reyes deciden perdonar al pueblo y colocarlo bajo jurisdicción directa de la Corona. La obra se cierra así con la restauración del orden social y político.

2. Tema

La justicia colectiva del pueblo llano legitimada por el poder real frente a la tiranía feudal: el perdón regio como reconocimiento implícito de que la rebelión popular fue un acto de defensa legítima contra los abusos señoriales.

3. Estructura

Externa: Se trata de una escena dialogada en verso, conforme a la polimetría característica de la comedia nueva lopesca. Intervienen los Reyes, el regidor Esteban (alcalde y padre de Laurencia), otros villanos y el juez pesquisidor. La forma dramática incluye parlamentos extensos y réplicas breves.

Interna: La escena se organiza en tres bloques lógicos:

  • Planteamiento judicial: El pesquisidor presenta su informe ante los monarcas y expone el fracaso del interrogatorio.
  • Defensa del pueblo: Los villanos, encabezados por Esteban, exponen ante los Reyes los agravios sufridos y su lealtad a la Corona.
  • Resolución: Fernando e Isabel perdonan al pueblo e incorporan Fuenteovejuna al realengo, cerrando el conflicto.

4. Análisis del contenido

Personajes

Los Reyes Católicos (Fernando e Isabel) funcionan como representación de la justicia suprema y del poder legítimo. No son personajes psicológicamente complejos, sino figuras institucionales que encarnan el ideal político del Estado moderno frente al feudalismo abusivo. Su decisión de perdonar no es meramente compasiva: es un acto político que refuerza la autoridad real sobre la nobleza díscola.

Esteban, alcalde de Fuenteovejuna y padre de Laurencia —la joven ultrajada por el Comendador—, actúa como portavoz del pueblo. Su dignidad y elocuencia ante los monarcas representan la nobleza moral del villano frente a la indignidad del aristócrata tirano.

El pesquisidor cumple una función narrativa: su testimonio sobre la resistencia unánime del pueblo al tormento confirma la cohesión comunitaria como eje dramático.

El pueblo es, en realidad, el verdadero protagonista colectivo. Su respuesta unánime —Fuenteovejuna lo hizo— trasciende la anécdota para convertirse en símbolo de solidaridad y resistencia compartida.

Espacio y tiempo

La escena se sitúa en la corte de los Reyes Católicos, un espacio solemne que contrasta con los escenarios rurales anteriores (la plaza del pueblo, la casa del Comendador). Este desplazamiento espacial es significativo: el conflicto local se eleva a asunto de Estado. Temporalmente, la acción se enmarca tras la toma de Ciudad Real (1476), dentro de la guerra civil castellana entre los partidarios de Isabel y los de Juana la Beltraneja. El Comendador había apoyado a la facción contraria a los Reyes, lo que agrava su culpa política.

Recursos estilísticos

Antítesis: Todo el fragmento se construye sobre oposiciones fundamentales —tiranía/justicia, individuo/colectividad, nobleza de sangre/nobleza moral— que vertebran el sentido ideológico de la escena.

Repetición coral: La fórmula Fuenteovejuna lo hizo, referida reiteradamente, opera como un estribillo dramático. Su repetición genera un efecto de unanimidad inquebrantable y ritualiza la respuesta popular.

Paralelismo: Los parlamentos de los villanos presentan estructuras sintácticas paralelas cuando enumeran los agravios del Comendador —robos, deshonras, violencias—, lo que refuerza la acumulación probatoria ante los Reyes.

Hipérbole: La descripción de los tormentos soportados por el pueblo —incluyendo niños y ancianos— amplifica el heroísmo colectivo y la firmeza de la comunidad.

Metonimia: El nombre «Fuenteovejuna» deja de ser un topónimo para convertirse en metonimia del pueblo entero como sujeto político unificado. El lugar sustituye a los individuos.

Ironía dramática: Los Reyes perdonan un acto que el público sabe justo desde el principio de la obra. La resolución judicial confirma lo que la estructura dramática ya había dictaminado moralmente, generando una satisfacción irónica en el espectador.

Contraste de registros: Frente al lenguaje solemne y formulario de los monarcas, los villanos emplean un habla digna pero directa, sin artificios cortesanos. Esta diferencia refuerza su autenticidad moral.

Anáfora: En las intervenciones que enumeran los crímenes del Comendador se aprecia la repetición de estructuras iniciales que subrayan la extensión de sus atropellos.

Simbolismo: El acto de ponerse bajo la protección directa de la Corona simboliza el paso del feudalismo al Estado centralizado, tema político capital en la España de los Austrias que Lope presenta con anacronismo deliberado.

Personificación: El pueblo como entidad cobra vida propia cuando se le atribuye una voluntad, una voz y una acción unitarias, como si la villa fuese un solo organismo capaz de actuar y responder.

Tono y lenguaje

El tono es solemne y resolutivo, propio de una escena de juicio. El lenguaje oscila entre el registro elevado de la corte —con fórmulas de tratamiento, léxico jurídico y político— y la expresión contenida pero firme de los campesinos. Lope mantiene el decoro dramático: cada personaje habla conforme a su condición, pero los villanos no son ridiculizados ni rebajados, sino dotados de una elocuencia natural que legitima su causa.

5. Conclusión y opinión personal

Esta escena final constituye la clave de bóveda ideológica de Fuenteovejuna. Lope resuelve el conflicto entre pueblo y señor feudal mediante la intervención de la monarquía, que actúa como árbitro supremo. La estructura dramática valida la rebelión popular, pero la encauza dentro del orden monárquico: el pueblo no se emancipa, sino que cambia de señor —del Comendador tiránico a la Corona justa—. Esta solución refleja la ideología política del Siglo de Oro español, donde la exaltación del villano honrado convive con la defensa del absolutismo real.

La escena resulta eficaz dramáticamente porque transforma un acto de violencia colectiva en un acto de justicia reconocida. El espectador, que ha asistido durante tres actos a las vejaciones del Comendador —la violación de Laurencia, los abusos sobre labradores, la deslealtad política—, recibe el perdón real como confirmación de un veredicto moral ya emitido desde el escenario.

Desde una perspectiva actual, la obra plantea cuestiones que mantienen vigencia: los límites del poder, la legitimidad de la desobediencia frente a la injusticia y la tensión entre justicia individual y acción colectiva. El grito de Fuenteovejuna lo hizo ha trascendido su contexto literario para convertirse en expresión universal de la solidaridad popular frente al abuso, lo que demuestra la capacidad de Lope para crear símbolos dramáticos de alcance imperecedero.

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