¿Cómo termina la historia de Don Quijote al final de la segunda parte de la novela?
Siglo de Oro Prosa

¿Cómo termina la historia de Don Quijote al final de la segunda parte de la novela?

Temas y motivos · Miguel de Cervantes
Carmen Ruiz
3 min de lectura · 26 May 2026

La segunda parte del Quijote (1615) lleva al protagonista —Alonso Quijano, hidalgo manchego que se ha rebautizado don Quijote de la Mancha y cree ser un caballero andante— hacia un desenlace radicalmente distinto al de la mayoría de las novelas de caballerías que él tanto admira: no hay triunfo final ni recompensa heroica, sino derrota, lucidez y muerte.

La derrota ante el Caballero de la Blanca Luna

El punto de inflexión llega en Barcelona, cuando don Quijote se enfrenta en duelo singular a un personaje que se presenta como el Caballero de la Blanca Luna. El lector descubre después que se trata de Sansón Carrasco, bachiller del pueblo de don Quijote, que ya había intentado antes hacerle regresar a casa disfrazado de caballero. Don Quijote cae derribado de Rocinante y, vencido, acepta las condiciones impuestas: regresar a su aldea y abandonar las armas durante un año. La escena tiene una dimensión especialmente amarga porque la derrota no llega a manos de un enemigo real, sino de alguien que actúa, en teoría, por su bien.

El regreso y la enfermedad

Don Quijote emprende el camino de vuelta junto a su fiel escudero Sancho Panza, labrador de la misma aldea que lo ha acompañado a lo largo de las dos partes creyendo en las promesas de su señor. El viaje de regreso está marcado por la melancolía: el protagonista siente el peso de la derrota y su ánimo no se recupera. Al llegar a casa, cae gravemente enfermo. La enfermedad, presentada por Cervantes como consecuencia directa del abatimiento, anticipa el final.

La recuperación de la razón

En su lecho de muerte, don Quijote despierta tras un largo sueño y declara, ante el asombro de quienes lo rodean —su sobrina, el ama y el propio Sancho—, que ha recobrado el juicio. Reniega entonces de los libros de caballerías, a los que atribuye el extravío de su entendimiento, y recupera su nombre original: Alonso Quijano el Bueno. Este momento es uno de los más complejos de la novela, porque los lectores —y los propios personajes— sienten que la lucidez recién recuperada es, paradójicamente, una pérdida. Sancho llega incluso a suplicarle que no muera y que vuelvan a salir juntos en nuevas aventuras, inversión irónica de todos los intentos anteriores de devolverle la cordura.

La muerte y su significado

Alonso Quijano muere en paz, habiendo recibido los sacramentos y habiendo dictado testamento. Cervantes narra el fallecimiento con una sobriedad deliberada, muy alejada de los finales grandiosos de la épica caballeresca. Con la muerte del protagonista, el narrador subraya que ya no es posible ninguna continuación: cierra así el paso a posibles imitadores, en alusión directa al Quijote apócrifo de Avellaneda publicado en 1614, que había irritado profundamente a Cervantes.

Un final que interroga al lector

El desenlace plantea una tensión que la crítica no ha dejado de debatir: ¿es la muerte de don Quijote una victoria —muere cuerdo, en paz, como Alonso Quijano el Bueno— o una derrota definitiva del ideal frente a la realidad? Cervantes no resuelve la ambigüedad; la deja abierta. La novela termina cuando el personaje más vivo de la literatura española del Siglo de Oro deja de existir, pero su historia, como Cervantes sabía bien, no terminaría con él.

Quiz
Pon a prueba tus conocimientos sobre Don Quijote de la Mancha
Test · corrección automática
Comenzar el quiz →